A 93 años de la Masacre de Napalpí revalidamos el compromiso para reparar los derechos de nuestros pueblos originarios

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Por Domingo Peppo |

Hoy conmemoramos en una triste fecha, una de las más tremendas masacres indígenas de América durante el siglo XX. Nuestros pueblos originarios han sido víctimas sistemáticamente de discriminación; y también de la más cruel aniquilación de la historia de nuestro país y del mundo.

De lo que fuera la reducción de Napalpí, en otros tiempos poblado de voces, cantos, risas, llantos, rumor de trabajo, juegos y trajines bajo el sol ardiente del Chaco, hoy sólo queda vacío, vientos de dolor y sangre y un nombre amargo: Colonia La Matanza.

A 93 años de los hechos, todavía parece incierto el número de muertes y la identificación exacta de los responsables: algunos dicen que fueron 700; otros, 400 o 500, y la mayoría, sólo 200. Qué ironía, porque este menosprecio también da cuenta de que la historia nos muestra con crudeza cómo a menudo sólo se reconocen ciertas vidas como humanas y como reales. Qué lejos estamos todavía de entender que toda vida humana es igualmente valiosa y debe ser reconocible como tal, independientemente de las circunstancias políticas que la rodeen.

Es imposible dimensionar las familias, los afectos, las potencialidades, los sueños, las voces, las almas de todos aquellos que no pudieron completar sus vidas en paz. Es posible la justicia para ellos, es posible la memoria y la verdad. No los olvidemos, porque de la sangre de cada uno de los hermanos muertos en Napalpí está empapado nuestro Chaco, y honrar su lucha que fue justa es un deber de todos nosotros.

Es aquí cuando debemos reafirmar nuestro compromiso como Estado, para trabajar por la equidad y la verdadera inclusión de nuestros pueblos originarios que son esencia de nuestra identidad chaqueña. Estamos comprometidos a trabajar y hacer política de Estado la reparación de derechos, garantizando mejores oportunidades de vida, porque toda vida humana y toda cultura es igualmente valiosa.

Sabemos que la reivindicación debe estar acompañada de acciones concretas que brinden inclusión, acceso a los servicios esenciales pero también lograr participación ciudadana y espacios en los ámbitos de decisión. Sabemos que mucho se hizo para reparar este terrible daño, pero también que mucho falta aún y ese es nuestro horizonte para continuar trabajando día a día.

 

 

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