26 y 12 años de cárcel para los asesinos de Claudia Franco: el STJ confirmó las penas

Su amiga Luciana Alvarenga la mató de un disparo en el pecho, y la pareja de ésta: Darío Cabrera, la ayudó a incinerar el cuerpo para descartarlo en una zona rural.

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El Superior Tribunal de Justicia del Chaco confirmó las condenas de 26 años de cárcel para Luciana Elizabet Alvarenga, y 12 años para su pareja Darío Alejandro Cabrera, sindicados como autores del crimen de Claudia Vanesa Franco, cometido el 30 de abril de 2015 en Charata.

Claudia, que se desempeñaba como recepcionista en un sanatorio privado de esa ciudad, había desaparecido ese fin de semana cuando se suponía que salía para reunirse con amigos.

Al perder todo tipo de contacto con ella, su familia radicó una denuncia y se inició una intensa búsqueda que se extendió varios días hasta que un baquiano encontró restos humanos calcinados a la vera de un camino vecinal, a unos 8 kilómetros del casco urbano.

La pesquisa continuó mientras se intentaba determinar fehacientemente la identidad del cadáver, pero desde el principio todo hizo suponer que se trataba de ella. Sobre todo cuando en un radio de unos pocos metros aparecieron pertenencias suyas, como su cartera.

En un primer momento se pensó que pudo haber sido víctima de un accidente de tránsito y que quisieron deshacerse del cadáver quemándolo. Pero la investigación dio un giro cuando los peritos descubrieron que su cartera había sido atravesada por un proyectil.

Por el hecho fue detenido inmediatamente su expareja y padre de su pequeña hija: el boxeador Enzo Luciano Orellana, que pasó casi un mes en prisión, pero fue liberado cuando los investigadores no lograron hallar elemento alguno que lo vinculara con el crimen.

El avance de la investigación apuntó a su amiga Luciana Alvarenga y a la pareja de ésta, con quienes Claudia había pasado sus últimas horas, aunque ellos lo negaron.

En el juicio, se demostró que Luciana había matado a Claudia de un disparo en el pecho, que le atravesó el corazón, con una pistola calibre 22 de Darío. Tras el crimen, ambos planearon como descartar el cuerpo, y se les ocurrió incinerarlo y arrojarlo fuera de la ciudad.

“Yo no la mate”, había jurado ambos acusados del crimen en el inicio del juicio | Miguel Ángel Escalante

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